Lucía Gala y Marta Ruiz | 27 Abril 2021

Cuando hablamos de “fundamentalismo” tenemos que remontarnos a los textos sagrados de las diferentes corrientes religiosas e ideológicas que se encuentran hoy en día en la sociedad, ya que este fenómeno lleva a cabo una interpretación literal de sus escrituras. La población que sigue estos ideales se centra en lo que dicen sus escrituras religiosas, independientemente del año que procedan. No conciben otra manera de actuar si no se rigen por dichos textos, ya que son la base fundamental de su religión. Tampoco aceptan los ideales de otras religiones ni otras ideologías.  

Un ejemplo práctico es el “Fundamentalismo islámico”, el cual se remonta a la década de los 80, cuando empezaron a surgir diferentes conflictos en los países de Oriente, en concreto en Irán, después de la Revolución Islámica. Lo que dio lugar a la formación de esta “doctrina”.

El “Fundamentalismo islámico” se puede definir como la consecución de los objetivos políticos a través de la violencia, con el fin de conseguir una sociedad basada en las leyes islámicas y evitar todas las prácticas externas a esta religión.

Los dirigentes iraníes son los que llevaron a cabo este cambio con el objetivo de establecer una nueva sociedad orientada a los principios y valores islámicos. La autoridad religiosa sería la encargada de dirigir a la sociedad tanto a nivel religioso como político.

A partir de las Segunda Guerra Mundial hubo un notable crecimiento de la inmigración musulmana en Europa. Casi todos los países cuentan con un porcentaje de población con  origen musulman, pero no todos ellos practican el fundamentalismo islámico, es decir, la mayoría no realiza de forma extrema el islam. Solo un pequeño porcentaje se considera extremista, un factor que también depende del país en el que se encuentren y la afluencia que haya en este sobre el extremismo religioso. 

En los últimos años, este fenómeno ha ido creciendo progresivamente respecto a otros fundamentalismos europeos, dando lugar a ser uno de los movimientos radicales con más presencia en esta parte del planeta, ya que sus seguidores se encuentran repartidos por diferentes países de Europa. Además de la gran difusión que han tenido a través de los diferentes discursos que han llevado a cabo los dirigentes del movimiento, arrastrando con ellos a nuevos miembros que en origen no tenían porqué ver nada que ver con el Islam.  

Los discursos extremistas pretenden describir distintas acciones o ideologías de diferentes individuos, grupos o movimientos políticos, con el fin de atraer y convencer al público de que siga sus ideales e incluso que forme parte del movimiento o de los objetivos que este persigue. Este tipo de discurso se encuentra alejado del posible consenso político o de un espacio social donde intercambiar los diferentes puntos de vista. Además, el discurso del Estado Islámico se centra en mostrar su superioridad frente a sus oponentes. 

Por esta razón, los islamistas radicales utilizan los discursos extremistas para difundir su mensaje al resto del mundo, ya que su objetivo es intentar imponer sus ideales y conseguir que un mayor número de personas los sigan. No solo pretenden atraer a otros musulmanes que no practican de la misma manera que ellos la religión, sino también a diferentes grupos de personas. 

Para poder entender esta radicalización, tenemos que tener en cuenta ciertos factores.

 

El primer factor es la radicalización por identidad: en este sentido, las personas inmigrantes muchas veces son desplazadas o marginadas por el hecho de no tener la nacionalidad del país en el que están residiendo. Es por ello que al estar en una situación precaria, buscan aferrarse a algo que les haga sentirse integrados.

 

El segundo factor es la radicalización por nivel económico: relacionado con la falta de recursos y oportunidades, por ejemplo laborales,en las que son rechazados por su identidad. Además, una escasa educación y formación, que no les permite tener un nivel de vida digno.

 

El tercer factor es la radicalización por una búsqueda de una misión: personas jóvenes que persiguen una fantasía a modo de héroe, en la que se vuelven muy extremistas con sus pensamientos e incluso llegan a romper relaciones con familiares y amigos por no apoyar esa misión. El mensaje que muestran para captar personas, defiende que existe un paraíso después de la vida, alejado de la decadencia en la que están viviendo en ese momento.

 

El cuarto factor es la radicalización por razones geopolíticas: en este punto afectan principalmente las decisiones de los gobiernos, ya que debido a estas, los nuevos seguidores del Estado Islámico se encuentran descontentos y contradictorios a las elecciones que se llevan a cabo en determinados aspectos de la vida política de un país concreto. 

Además, otra de las razones por las que este movimiento ha conseguido tantos seguidores que no pertenecen a esta religión, ni tienen ninguna relación con ella, ha sido la difusión de su discurso extremista a través de videos y comentarios en la red, ya que ésta ofrece la posibilidad de llegar a gran cantidad de público diferente.

El Fundamentalismo islámico es un hecho, cada vez son más los seguidores de este movimiento y sus rebeliones en la sociedad. Muchos países han sufrido diferentes asaltos en su sociedad. Sin ir más lejos en España en agosto del año 2017 se llevó a cabo un atentado terrorista en Cambrils y Barcelona. Además, el país vecino, Francia, también ha sufrido varios ataques en algunas de sus ciudades. Este fenómeno sigue avanzado en  nuestra sociedad y no parece tener un final. 

Yihadismo en Siria.

El conflicto sirio comenzó siendo un movimiento pacífico y con una lejano origen, en contra del gobierno de Bashar Al-Asad, el cual ya venía creando disputas desde la dirección del padre de este. Han sido diferentes factores los que han intervenido en este enfrentamiento, como la identidad en el caso de los kurdos, la religión en el grupo yihadista o las alianzas locales que se formaron para derrocar al gobierno.  

Dentro del fundamentalismo islámico y el yihadismo se han creado diferentes movimientos de lucha en la guerra de siria. El primero de ellos es el Frente al-Nursa, se creó en el año 2012 y está asociado con al - Qaeda. El objetivo de este grupo es acabar con el mandato de Al-Asad y crear un estado regido por el islamismo y la Sharia, esto es una ley del islam la cual esta formada por vrios mandamientos de su Dios, Alá. 

En segundo lugar, a principios del año 2013 apareció la unión entre el Estado Islámico de Irak y el de Siria, al que denominaron como “EIIS”. Formado en su mayoría por yihadistas extranjeros y que tiene el mismo objetivo que el anterior, al que quiso unirse pero el líder del Frente al-Nursa se negó. 

Por último, el Frente Islámico surgió de la unión de siete grupos rebeldes a finales del año 2013. Se trata de un movimiento islámico exclusivo de los sirios, no cuentan con ninguna participación de al-Qaeda y en consiguiente ninguna colaboración de los dos grupos anteriores. En este se encuentran islamistas conservadores repartidos por todo el país, pero en su mayoría se ubican en el norte de Siria. 

El Estado Islámico se encuentra presente en este conflicto prácticamente desde su inicio forma parte de los grupos rebeldes que constituyen la oposición contra el presidente del gobierno sirio, Bashar Al-Asad. El discurso extremista que han ofrecido ha sido un gran reclamo que ha hecho que estos tengan un papel fundamental en este conflicto.  

La situación de pobreza, falta de trabajo y recursos que asola a los habitantes sirios ha hecho que vean en el discurso yihadista una forma de salida a esa precariedad que están viviendo y que achacan a Al-Asad, desde que este sustituye a su padre al frente del gobierno.

 

Yihadismo en Libia.

El caos y la poca estabilización política en Libia han hecho que se convierta en un nuevo foco para el yihadismo.

Desde la muerte del dictador Muamar el Gadafi en 2011, el país se ha sumido en un caos absoluto.Al no existir ninguna fuerza que represente al cien por cien a la población, cada una de las personas en Libia se reúne con lo que tiene a su alcance en el momento que más lo necesitan.

Su inestabilidad económica, política y social ha hecho que encuentren en Libia el país perfecto en el que desarrollar su discurso yihadista, reclutar afiliados y conducirlos hacia su ideología.

El yihadismo en Libia es un hecho, pero lo cierto es que ya existía desde antes de la caída de Gadafi. Muchos de los ciudadanos libios han participado como representantes en Al Qaeda Central, como puede ser el caso de Abu Faraj Al Libi, jefe de operaciones en el grupo terrorista, que fue detenido por las fuerzas pakistaníes en el año 2005.

Otro de los grandes representantes del yihadismo en Libia ha sido el Grupo Islámico Combatiente Libio (GICL). Se creó en la década de los 90 de la mano de libios que habían combatido en Afganistán contra los soviéticos. Intentaron imponer un Estado Islámico en el país, alzando las armas contra el gobierno de Gadafi. En esa lucha se cobraron al menos 177 vidas, muchos encarcelados, otros muchos exiliados y unos cuantos más se unieron en Al Qaeda Central. 

En el año 2012 surgió de forma oficial, Ansar Al Sharia, poco después de la caída del régimen de Gadafi. En septiembre de 2012, el grupo terrorista ya aparecía en varias portadas de distintos medios, como consecuencia a un ataque a la misión diplomática norteamericana que tuvo lugar en Bengasi. 

El número de seguidores de este grupo fue creciendo notablemente, ya que a diferencia de otros muchos, éste no utilizaba la violencia para ganar fieles. Realizan acciones sociales como ofrecer seguridad, atención médica, organizar campeonatos juveniles, etc., y así reciben mayor apoyo de toda la población. La ausencia de una estructura política que guíe a los ciudadanos, ha hecho que grupos como este se conviertan en una alternativa novedosa a la que seguir.

El yihadismo en Libia existe y seguirá existiendo. Muchas de las ciudades son controladas por los islamistas más radicales, son personas con experiencia, con contactos para conseguir armas, con atractivo, son personas líderes en terrorismo con un objetivo fijo.

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Captura de pantalla del vídeo del Isis en el que ejecutaron a 25 soldados en la histórica ciudad de Palmira.