Marta Ruiz | 09 Febrero 2021

Hace más de 8 años, en las revueltas de la Primavera Árabe en 2011, muchos de los países del Norte de África y Oriente Medio vivieron numerosas protestas populares que exigían reformas políticas y sociales para mejorar los derechos de todos los ciudadanos.

En el Norte del país africano surgieron muchas caídas de los líderes autoritarios que habían estado gobernando durante muchos años. En el caso de Libia, se produjo una guerra civil a causa de la muerte del dictador Muamar el Gadafi, llevando al país a un caos absoluto. 

Tras una esperanza de cambio después de haber acabado con una dictadura que duró más de cuarenta años, la situación cada vez es más tensa en Libia. La violencia aumenta y los derechos y libertades se desvanecen. 

En este contexto, podemos hablar de cómo ha sido la participación y lucha de las mujeres libias reivindicando derechos y libertades para conseguir una igualdad de género. Pero entonces, ¿ha mejorado la situación de las mujeres en todo este tiempo?

Según la Declaración Constitucional, todos los ciudadanos libios son iguales ante la ley teniendo los mismos derechos políticos y civiles, al igual que las mismas oportunidades en todos los ámbitos de la vida cotidiana. Pero lo cierto es que la mujer sufre discriminación de género en empleo, movilidad, libertad, en la participación política, cultural, económica o social.

En cuanto a los derechos civiles, una mujer puede pedir el divorcio, pero para obtenerlo, en la mayoría de los casos tendrán que renunciar a ciertos derechos económicos. En 2013, se aprobó la poligamia, en la que el marido puede tener más de una mujer sin el permiso de la primera. Pero además, si una mujer libia se casa con una persona que no tiene la misma nacionalidad, ésta no podrá ser transmitida a sus hijos, ya que se considera que la nacionalidad deriva de la del padre.

El derecho penal libio criminaliza la violación, pero no si ésta es cometida por el cónyuge. Las mujeres que son detenidas estarán vigiladas por hombres y podrán sufrir abusos sexuales.

En el año 2017, el ejército del este de Libia emitió un decreto en el que se prohibía viajar a la mujer menor de 60 años sin el acompañamiento de un varón. Finalmente, fue sustituido porque ningún hombre ni mujer de entre 18 a 45 años podría viajar sin aprobación previa. Las restricciones de la mujer en cuanto al desplazamiento al extranjero siguen apareciendo, pero lo cierto es que no hay ninguna ley que prohíba a las mujeres libias viajar solas al extranjero.

La lucha continua, y como en muchos aspectos queda mucho camino por recorrer. Las activistas cada vez están más atadas de pies y manos. Las que alzan la voz por sus derechos y por denunciar la corrupción y otras acciones violentas, son objeto de violación, secuestro y amenazas. Estas son algunas de las activistas más reconocidas en Libia:

Naima Gebril, terminó la carrera de Derecho en 1971 y en 1975 se convirtió en la primera mujer Magistrada y Funcionaria en el Ministerio de Justicia. Su camino no fue fácil, durante la época de Gadafi había mucha discriminación de género y no le permitieron ser miembro nada más terminar la carrera.  

Salwa Bugaighis, fue una de las abogadas más importantes del país y miembro del Consejo Nacional de Transición, además de ser una de las activistas libias que luchó por la libertad y la democracia en Libia. Fue asesinada con un disparo en la cabeza por un grupo de hombres en Bengasi. 

Intissar al Hasaari, otra de las activistas más conocida en Libia fue asesinada con su tía en una de las calles de Trípoli.

Hanan al Barassi, abogada y activista defensora de los derechos humanos y de la mujer. Fue asesinada a tiros en su coche en Bengasi, poco después de haber denunciado a través de una transmisión en vivo corrupciones y agresiones sexuales por parte de las fuerzas de Haftar. 

Todas ellas tienen algo en común, la lucha por la igualdad y por los derechos humanos. Pero lo verdaderamente importante, es que poco a poco esa esperanza de nueva vida que tuvieron con el derrocamiento de Gadafi se está apagando y cada vez son más invisibles.